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jueves, 27 de junio de 2013

Sinopsis.

Una soleada mañana en Londres, algo raro, puesto que desde hacía ya una semana llovía día sí y día también. Rocco, mi cachorrito de Bóxer dormía apaciblemente en los pies de mi cama. Miré con gran pereza el despertador. Tenía apenas media hora para que mi casero llegase para pagarle este mes, además de que las clases de interpretación eran en 25 minutos, no me podía retrasar.
Esta sería la primera vez que vería a mi casero, ya que pasó una temporada fuera de Londres y el dinero lo ingresaba en una cuenta. A veces me retrasaba ya que debía pagar muchas cosas, así que cuando llegó a Londres, me comunicó que lo prefería en mano para que no hubiese problemas. Lo único que conocía de él era su voz ronca, seductora y lenta. Su nombre no lo recuerdo... es un nombre muy Inglés, ciertamente.
Unos toques en mi puerta me alertaron de que el casero había llegado. Yo no estaba presentable que digamos. Mi pijama, que se componía de unos pantalones cortos de rayas azules y blancos y una camiseta corta blanca de Oxford que dejaba al descubierto mi ombligo.

-¿Olive Malik? ¿Está ahí? Soy su casero.
- ¡Sí un segundo!

Abrí la puerta descuidadamente, tropezándome con un juguete de Rocco y abalanzándose sobre el picaporte y siendo sujetada por un alto chico al otro lado de la puerta. Mire hacia arriba, mi pelirrojo pelo cayendo en cascada sobre mi cara. Me levanté rápidamente antes de seguir haciendo el ridículo delante de aquel apuesto desconocido. Una sonrisa pícara y sus ojos verdes seductores me repasaban de arriba abajo.
Con el revuelo, el perrito llegó corriendo enganchándose al tobillo de aquel chico que intentaba librarse de él mientras yo reía a carcajadas.

- Bueno, pasa ¿no crees?

El muchacho pasó y se sentó en el sofá. Preparé un café con tostadas para los dos y le dí algo de comida al perrito. Me senté a su lado, tendiéndole su taza y sus tostadas. El agradeció con una sonrisa. Los dos desayunábamos tranquilamente, hasta que recordé que ignoraba su nombre ya que nunca me lo había mencionado.

- Oye, a todo esto, nunca me dijiste tu nombre.
- Harry, Harry Styles.- Dijo sonriendo.
- Bonito nombre.
- Gracias, el tuyo también lo es. ¿Puedo llamarte Oli?
- ¿No crees que es mucha confianza, tan pronto?
- Bueno, Olive mejor.
- Sí.

Recogí los restos del desayuno, pagué a Harry y le acompañé a la salida.

- Ha sido un placer Olive, nos vemos pronto. ¿Quieres que te lleve ha algún sitio, por cierto?
- Si eres tan amable me podrías llevar a mis clases de interpretación.
- Un placer.

Cogí lo necesario para las clases y después de despedirme de Rocco, salí junto a mi acompañante de pelo rizado. ¿Quien me diría que cambiaría mi vida un desconocido?



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